Cosmovisión Rebelde

Con la creación en multiplanos de panoramas urbanos y rurales, nace el proyecto de la Cosmovisión Rebelde. Desarrollado a lo largo de cuatro años (2007-2010), incluyó la elaboración de cartografías y textos de investigación, los primeros mapeos colectivos organizados en provincias argentinas, y una muestra gráfica itinerante que fue montada y se modificó en cada viaje. El proceso culminó con la elaboración de un fanzine tamaño tabloid que sintetizó un relato crítico en mapas, historietas y textos.


Comprender la alienación en la ciudad capitalista en treinta puntos (2007)

¿De qué manera se plasman las ideologías dominantes en el planeamiento urbano? ¿Cómo repercuten sobre la constitución de la subjetividad ciudadana? ¿Cuáles son los vínculos entre los medios masivos de comunicación, la publicidad y el consumo desmedido?. Y en este modelo de sociedad polarizada, ¿quiénes ganan y quiénes pierden?

 

La primera cosmovisión (2007) giró en torno a los modos de vida en las grandes megalópolis, se llamó “El abc para vivir en Buenos Aires y no alienarse en el intento”, en 2008 lo modificamos y la serie comenzó a llamarse “Cosmovisión Rebelde”.

1. La reestructuración del capitalismo global se evidencia en nuestro país con las políticas estatales y privatizadoras de los años noventa, que incluyeron la desregulación de la economía, el desarrollo de sectores terciarios, la introducción de tecnologías de la información y las comunicaciones y la flexibilización del mercado del trabajo, entre otras atrocidades. El Estado asume un rol administrativo para garantizar el proceso de acumulación de capital y continuar con la actividad de policía a través de sus instituciones.

2. La ciudad manifiesta el orden hegemónico derivado del neoliberalismo imperante. Vivir en ella implica sumergirse en un sistema de interpretación del mundo que nos propone modos de vida regidos por el predominio del capital sobre todas las áreas de la existencia. La forma rápida de estar incluídos nos viene dada prioritariamente por el consumo, el cual nos posibilita la “pertenencia a un mundo o mundos” compartiendo un “estilo de vida” común difundido a través de la publicidad en televisión, radios, revistas, diarios, y otros medios.

3. La publicidad construye y difunde una creencia sobre el mundo, sobre uno mismo y sobre los demás, incitando a abrazar una forma de vida: una manera de vestir, de vivir, de tener un cuerpo, de comer, de comunicar, de habitar, de moverse, de hablar, etc. A la vez que moldea subjetividades y manipula deseos y gustos a través de imágenes y significaciones, opaca la explotación laboral y la alienación en las cuales los productos y servicios fueron producidos y comercializados. Su principal objetivo es incitar al consumo y la fuente de esto es la necesidad de las grandes empresas de colocar productos en distintas partes del mundo a fin de ampliar su mercado e incrementar su margen de ganancia.

4. Las principales vías de difusión de la publicidad son los medios masivos de comunicación: empresas que buscan valorizar capitales y generar un excedente a partir de la articulación/producción/difusión de un imaginario compuesto por una rebuscada maquinaria de imágenes, significaciones, visiones sobre el mundo y relatos ideológicos sobre la realidad que tienen como horizonte más próximo la satisfacción de intereses económicos y/o políticos.

En los conglomerados mediáticos confluyen sectores provenientes de la radio, la televisión, el cable, internet, etc. que tienden a homogeneizar la información que distribuyen instituyendo una creciente influencia sobre la conformación de la opinión pública.

5. La sociedad de consumo se apuntala en la expansión de necesidades ficticias ofertadas a través de bienes y servicios diversos, destinados a la rápida obsolescencia. De la misma manera que la producción va variando a partir de las investigaciones de mercado y de las consultoras de marketing que construyen nichos de consumo (targets), la publicidad acompaña esta operatoria a partir de la construcción de mundos atractivos en los cuales podamos satisfacer deseos con productos que prometen hacernos “libres”, “veloces”, “atractivos”, “inteligentes”, etc.

6. El manejo de las imágenes es uno de los instrumentos más poderosos y efectivos que utiliza el poder (económico, político y cultural) para conseguir una cohesión en torno al pensamiento dominante. En este sentido el papel de la publicidad es esencial pues construye espacios de representación en los cuales no sólo difunde una imagen amable del consumo y un prototipo del ciudadano-consumidor exitoso, sino que también naturaliza la dinámica competitiva del capitalismo.

En 2008 elaboramos una segunda cosmovisión, esta vez referida al saqueo y depredación de los bienes comunes.

7. Mediante la publicidad, “arte oficial del capitalismo”, nos insertamos en una cuadrícula de sistemas de codificación que promueven sentidos implícitos, cerrados, hegemónicos; y que difunden y legitiman desde el poder un modelo determinado, correcto y triunfante de vivir en el mundo. Estos sistemas de representación mercantilistas domestican la libertad individual a partir de la imposición sutil de formas de ser, de actuar, de pensar y de transitar por los paisajes urbanos. El hombre moderno entra en un movimiento regular de producción y consumo ilimitados, la técnica alienta la homogeneización y anonimato de los seres humanos permitiendo y facilitando el control por parte de las tecnologías institucionales.

8. Una de las formas de mantener el recambio bulímico de productos, objetos y servicios es la variación de ofertas a partir de los cambios en la moda que custodian los mecanismos de aceleración del tiempo de rotación en la producción y las aceleraciones paralelas en el intercambio y el consumo. Esto, a su vez, se ve facilitado por el mejoramiento en los dispositivos de comunicación y de información, la racionalización en las técnicas de distribución que permiten aumentar la velocidad en la circulación de mercancías a través del sistema de mercado; y las operaciones de banca electrónica y dinero plástico que aceleran el flujo inverso de dinero.

9. Los que más padecen la contaminación generada por los desechos de una producción sin controles y la subsiguiente generación de basura son los pobres. Ellos viven cerca o sobre los basurales. Están lejos de poder comprar agua envasada a raíz de la ausencia de redes de agua potable o la contaminación de las napas de agua. Sufren la contaminación atmosférica provocada por los gases emanados en la descomposición de los residuos y están amenazados por las enfermedades que transmiten los animales atraídos por la basura.

10. Los flujos de producción y consumo continúan acelerándose en espirales aplastantes y el culto a la satisfacción inmediata se celebra en lo instantáneo que a cada momento alimenta la dinámica de lo desechable. Aquellos que pueden acceder a estos mundos de promesas siempre incumplidas se erigen en los grandes defensores del orden, demandando la protección de sus bienes y tomando –muchas veces- la defensa en sus manos.

11. El resto son excluidos y no sólo del consumo sino básicamente de la satisfacción de sus derechos más elementales (trabajo, vivienda, salud y educación). Viven en una sociedad donde la naturalización de la injusticia y la pobreza refuerzan el no cuestionamiento de los mecanismos que las producen y permiten la generación de políticas sociales y económicas que aumentan la desigualdad, manteniendo a una mayoría sobreviviendo de una sociedad del desecho.

12. La fuerza de trabajo es una mercancía más que se compra y se vende en el mercado. Las formas laborales que dominan en la actualidad están marcadas por la precariedad expresada en las diferentes modalidades de contratación a corto plazo, el trabajo en negro, los bajos sueldos y la explotación. Esta situación provoca un brutal aumento de la desigualdad que arrastra en su volteada a sectores medios y aplasta aún más a sectores históricamente desfavorecidos ocasionando el surgimiento y la consolidación de grandes islotes de pobreza, exclusión y desempleo

13. A pesar de toda la evidencia en contra se pretende invisibilizar la pobreza. La mayoría habituándose a su existencia (“pobres siempre hubo”), otros dando moneditas apaciguadoras de la culpa burguesa judeo-cristiana y los menos, encerrándose en countries y barrios privados construidos como fortalezas, con viviendas amplias y grandes jardines, protegidos del exterior mediante muros de gran altura reforzados con puestos de vigilancia y sistemas permanentes de custodia a cargo de agencias privadas. Son pequeñas islas insertas en municipios pobres con los cuales establecen un vínculo utilitarista en busca de un proletariado desesperado y barato. Las mejores en los centros urbanos degradados muchas veces terminan con la expulsión de sus habitantes cuando se vislumbra la posibilidad de reestructurar esas zonas precarias con fines residenciales y comerciales para personas de altos ingresos (gentrificación).

Esta muestra fue exhibida en: Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA), Universidad de Periodismo de La Plata, la Universidad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, en el Museo de Medios de Resistencia, en el Festival de Cine de Derechos Humanos DerHumALC, en el hall de la Biblioteca Nacional, en el salón Argentina de la Universidad Nacional de Córdoba entre otros espacios.

14. El orden dominante determina la forma y los espacios en los cuales el cuerpo puede aparecer, reprimiendo representaciones que alteren la visión hegemónica, mediante violencia física y fuerza simbólica. De la misma manera que el reloj lleva la cuenta del paso de las horas, minutos y segundos sincronizando la duración de nuestras acciones y sometiéndonos a la disciplina y al cumplimiento de metas y objetivos en un tiempo racionado; el espacio público es regulado y controlado para su correcta circulación y uso. La calle pasa a ser un negocio privado que interpela a las personas a que participen solo como clientes.

15. La geometría urbana impone un adiestramiento en el uso del cuerpo y del espacio que posibilita una administración controlada de la experiencia. Nuestros modos de circulación están orientados a evitar el derroche de tiempo, encauzando nuestras actividades a fin de alimentar la lógica de acumulación capitalista o, por lo menos, de no interrumpirla.

16. El malestar rumiado durante la semana intenta mitigarse los fines de semana, cuando el rebaño ávido de relax y satisfacción concurre en masa al paraíso del consumidor fanático: los shopping, esos monumentales escaparates de paseo, consumo y ostracismo de la libertad, se brindan como espacios públicos custodiados y con condiciones ideales para la compra, ofreciendo una depuración y abstracción del entorno de la pobreza y la garantía de un confort físico adecuado. También invitan a una edulcorada diversión a cargo de los productos de la industria cultural con juegos infantiles pagos, complejos de multicines pochocleros y el patio (techado) de comidas rápidas y obscenamente caloríferas. Los espacios dedicados al entretenimiento -a pesar de ocupar casi el 40%- sólo representan entre el 12%-14% de la facturación pues en realidad funcionan como imanes para atraer gente.

17. El dominio del capital se extiende a todos los ámbitos de la vida alterando las fronteras en las cuales la identidad social se construye. La subjetividad es mutilada y queda recluida en la cuadrícula identitaria de las consultoras que mediante encuestas nos clasifican de acuerdo a una serie de parámetros predeterminados, con miras a evaluarnos como potenciales clientes de algún producto en promoción.

18. El reglado entorno urbano, diseñado según los intereses del capital, en el cual vivimos y a través del cual circulamos y pretendemos desplegarnos ejerce a su vez una función somática sobre nuestros cuerpos. Mientras la metrópolis condiciona nuestros sentidos sobreestimulando la vista y el oído -obligados a permanecer atentos a los cambios, las interrupciones, las amenazas de vehículos, transeúntes y escollos varios- o atrofiando nuestro gusto y olfato por la obscena oferta de productos innecesarios; también ejerce una influencia sobre nuestro modo de ser volviéndonos individualistas, egoístas, violentos, interesados, adictos al trabajo y a la adquisición de objetos que nos distingan socialmente.

19. Son estas particularidades subjetivas las que promueven el desarrollo de enfermedades afines a las exigencias de la vida urbana: stress, ataques de pánico, ansiedad, problemas cardíacos, etc. Y mientras algunos especuladores nos condenan a la desdicha otros emprendedores nos ofrecen un paliativo a nuestro profundo malestar, calmándolo fugazmente con las anestesiantes invenciones de la industria farmacéutica: los psicofármacos. Ellos nos proveen de la conformidad para aceptar todas nuestras desdichas, frustraciones y preocupaciones. Amén.

20. Cada vez son más las muletas que necesitamos para poder vivir plenamente (o tan plenamente como nos lo vende el mercado). Nos convertimos en seres híbridos mitad humanos-mitad máquinas, amparados por objetos que nos auxilian a la hora de llevar adelante las exigencias sociales: siempre disponibles si tenemos un celular, siempre ocupados y no simplemente distraídos, siempre entretenidos con nuestro MP3, siempre alienados y más pendientes del mensajito de texto que acabamos de recibir que de lo que pasa alrededor. Nuestro contacto con la realidad se media aún más a partir de todo el aparataje con el cual intentamos lidiar algunas de las variantes del vacío existencial.

En 2009, y por su condición de recurso liberado, la muestra tomó vida propia. Diversos colectivos nos escribieron para pedirnos que les enviemos los archivos digitales para su impresión local, las imágenes muestran el diseño final. 

21. En este trágico intento por evitar un contacto humano no deseado hay un fiel cómplice para quienes pueden pagar por su compañía: el automóvil. Con la misma lógica que el sistema impone a un individuo el continuo movimiento, el auto nos traslada de un sitio a otro. Pero el camino al edén no puede eludir la sombra del averno, y en estos recorridos los automovilistas son víctimas fáciles del embotellamiento del tráfico, los choques y amenazas que tornan la vida de estos “privilegiados” en una condena de disputas constantes, violencia y agresión.

22. Los automóviles refuerzan las formas de existencia engendradas por el capitalismo: la inhumanidad del no contacto, el utilitarismo, las relaciones objetivas, la adulteración en la percepción de la realidad y el  culto al individualismo. Como grotescas extensiones de nuestro ego, mostrarían al mundo nuestro éxito en clave material. Y nos proporcionarían la posibilidad de escalar un tramo en la escarpada ruta de la felicidad de mercado al ser su consumo un instrumento de jerarquía social y de producción de diferencias.

23. ¿A quién beneficia el uso del automóvil? Ciertamente no al medio ambiente contaminado, ni mucho menos a los peatones constantemente amenazados. Beneficia fundamentalmente a las empresas fabricantes y a las industrias ligadas a su consumo (aseguradoras, publicitarias, petroleras, etc). Durante el 2006 el boom industrial argentino estuvo comandado por el sector automotor que registró una suba del 35,1% con respecto al 2005 ocupando el primer puesto la francesa Peugeot-Citroën, seguida por Ford y General Motors.

24. En nuestra ciudad el espacio público, lugar donde se organiza la experiencia colectiva, está vallado, disciplinado, amenazado, mercantilizado. El temor al afuera nos lleva a aislarnos y a buscar la matriz protectora de nuestro hogar. Allí somos víctimas fáciles de las representaciones e ideologías de los medios masivos de comunicación que difunden y refuerzan la imposición de una subjetividad de mercado. Los estados actuales solo quieren consumidores en la calle y por este motivo las instancias disciplinadoras regulan el tránsito por el espacio público, castigando la permanencia y apropiación del mismo.

25. La permanencia en el hogar se justifica y alienta a partir de la llamada ideología de la inseguridad que construye imaginario informándonos sobre casos de violencia urbana que nutren la retracción, incidiendo en un replegamiento de la socialidad. La calle se rehúye como espacio peligroso, de amenaza constante; actitud que marcha paralela al incremento de cerraduras, rejas, alambres de púa, circuitos cerrados de vigilancia y seguridad privada.

26. El pedido de “mano dura” agudiza la prohibición de manifestarse en espacios públicos y refuerza la política de criminalización de la protesta. La intención del poder estatal de restringir la ocupación y el uso no disciplinado de espacios públicos se manifiesta en la prohibición de cortar las calles con amenaza de represión directa y sanción; en el enrejado de las plazas públicas, acompañado de desalojos de los puestos de venta ambulante y de la gente que allí duerme; en la inhabilitación de espacios para recitales y actividades orientadas hacia los jóvenes; y en el crecimiento especulativo de la construcción que provoca el desalojo de espacios recuperados con fines sociales y políticos.

Publicamos un fanzine en formato tabloide, que incluyó textos, imágenes, mapas e historietas de todo el proceso de investigación colaborativa desarrollada en los mapeos colectivos, y de la itinerancia de la muestra de la cosmovisión rebelde.

27. La ciudad capitalista se sostiene sobre un complejo armazón de procesos de circulación de capital, de flujos de consumo, mercancías y cuerpos; y resulta necesario conocerla para poder establecer grietas en su estructura, develarla no sólo en lo concerniente a su planificación sino también en la infiltración de intereses económicos y políticos de empresas, sectores financieros y estatales, todos a caballo de la montura alienante del neoliberalismo globalizado. Complementariamente, buscamos exponer la forma en la cual obedecemos a un standard que beneficia a pocos, para dejar de aceptar con resignación un escenario que sólo produce exclusión, pobreza y desigualdad para la mayoría.

28. Formamos parte de un orden hegemónico cuyo fin es extraer ganancia para que otros se la apropien, fortaleciendo la conformación de una sociedad polarizada. Para el conjunto esto implica una coacción, gestionada bajo la amenaza constante del descarte o el reemplazo, mientras realizamos malabares para acomodarnos lo mejor posible en el estrecho sistema de inclusión que orienta la participación en una determinada vía y nos empuja en un laberinto del cual es muy difícil encontrar la salida.

29. Es innegable que vivimos en una sociedad de consumo y no proponemos un atentado en su contra, sino una reflexión articulada y una comprensión que destape la letrina de producción, circulación, consumo y desecho, y nos brinde un conocimiento crítico que nos permita accionar. El plan guía tampoco pretende ser una visión paranoica de la ciudad que nos ponga en el lugar de víctimas, sino que apunta a relevarla como lo que es: un espacio de interacción que visibiliza articulaciones, vínculos y contradicciones abriendo espacios en y desde las cuales crear y resistir.

30. Ya nadie se cree la mentira que el crecimiento de unos producirá un “derrame” de la riqueza para todos. Ni la farsa que “no trabajan porque no quieren”. No toleraremos la imposición que debemos “ganarnos la vida”. ¿Ganársela a quién? Esto no debería ser una competencia, ni una disputa en la cual hay ganadores y perdedores, pero el poder dominante así la plantea.

English version

Conceptos claves de la gráficas

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Cartografías de la desigualdad:
relevan las problemáticas más urgentes
Vuelos de pájaro:
articulan las temáticas abordadas
Paisajes develados:
postales que conectan situaciones y responsables
Instantáneas móviles:
viñetas que reconstruyen escenarios cruciales 

La creación y exposición visual de panorámicas críticas sobre el territorio apunta a cubrir diversos objetivos:

Relevar: desautomatizar la percepción.
Develar:
desnaturalizar la injusticia.
Revelar:
despertar la subjetividad arrasada.
Rebelar!:
construir prácticas contrahegemónicas.
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